23 Dic 2025 De titulares sobre Valdemingómez
Ayer el Ayuntamiento, en el Pleno celebrado en Cibeles, volvió con lo de “somos el gobierno que menos ha incinerado en Valdemingómez”. Pero ¿comparando QUÉ con QUÉ? Los datos (2004–2024) cuentan una historia más compleja que un titular.
Hablamos de la incineradora de Las Lomas (Valdemingómez): una instalación que quema residuos y genera emisiones y cenizas peligrosas. Y esto pasa a pocos kilómetros de barrios donde vive gente, cría a sus hijos y abre la ventana cada día.
En este artículo no pedimos fe ciega: enseñamos números. Los datos salen de las Memorias del Parque Tecnológico de Valdemingómez y cubren una serie larga: 2004–2024

Antes de entrar a “quién incineró más”, hay que explicar una cosa básica: ni siquiera la “capacidad” de la incineradora se ha contado siempre igual. En documentos del Parque Tecnológico de Valdemingómez ha ido variando:
- 300.000 t/año
- 328.000 t/año
- y ahora un rango 301.500–335.000 t/año según la operación que se considere.
Con este marco, ésta es la primera foto fija: los picos históricos de incineración NO son casuales.
- 2019: 331.955 t
- 2020: 330.290 t
- 2018: 328.680 t
Estas cantidades implican rozar (o superar) la capacidad de la incineradora. Por eso, cuando escuchamos “somos los que menos”, me salta una alarma: ese tipo de frase depende muchísimo de cómo recortas los años y de qué metes dentro del saco. Y aquí empieza lo importante. Para entenderlo sin trampas, hay que asumir algo: lo que se incinera NO lo decide una sola variable. Es una mezcla de contexto + decisiones. Si te quedas solo con un factor, te pierdes la película.
CONTEXTO: Normalmente, si la ciudad genera y trata más residuos, el sistema tiene más “material” disponible y hay más posibilidades de que pueda acabar más cantidad en el horno. Es una relación lógica… pero no automática. ¿Por qué no es automática? Porque el total tratado puede bajar, pero el horno puede seguir alto si sube el rechazo o se reorganizan flujos. Dicho fácil: puedes tratar “parecido”… y quemar bastante distinto.
También influye la población. Más gente suele significar, si no hay políticas fuertes de prevención y reutilización, más consumo cotidiano y más residuos…
Y también influye la riqueza/actividad económica. Cuando crece el consumo, suele crecer el flujo de envases, textil, “usar y tirar”… pero ojo: esto tampoco es una ley física. Hay crisis,

pandemias, y decisiones que lo cambian todo.
Hasta aquí, contexto. Ahora viene el bloque decisivo: las DECISIONES. Porque una ciudad puede generar X… y luego decidir qué hace con ese X. Y eso cambia muchísimo el final de la historia.
DECISIÓN AMBIENTAL: el cubo marrón El despliegue entre 2017 y 2020 era y es clave: si separas bien la orgánica, reduces impropios, mejoras tratamiento y bajas rechazos. Es de manual. Pero ojo a la lección real: aún con el marrón avanzando, los máximos de incineración llegan en 2018–2020. Conclusión vecinal: poner un cubo ayuda, claro, pero si el sistema está enganchado al horno, el horno sigue mandando.
DECISIÓN POLÍTICA/ADMINISTRATIVA: aceptar residuos de la Mancomunidad Este (ME). Del 28/12/2019 al 31/03/2021 entraron en Valdemingómez 252.033,6 t desde la ME. Esto, por sí solo, distorsiona cualquier comparación entre mandatos.
Las memorias lo dejan bastante claro: de esas 252.033,6 t, 164.993,85 t fueron a vertedero (Las Dehesas). La diferencia (87.039,45 t) solo pudo acabar incinerada. Eso es un 34,53% del total de los residuos que se trajeron de la ME. Y como sí sabemos lo que entró cada año desde la ME (2019: 1.019 t / 2020: 201.582,16 t / 2021: 49.432,44 t), podemos estimar la parte incinerada por años.

Aproximación (por reparto proporcional):
- 2019: aproximadamente 352 t
- 2020: aproximadamente 69.616 t
- 2021: aproximadamente 17.071 t
En resumen: 2020 se hincha muchísimo la incineración por una decisión política concreta.
¿Qué significa esto en cristiano? Que si ajustas “sin los residuos de la Mancomunidad del Este”
- 2020 cambiaría mucho: pasaría de 330.290 t a 260.674 t.
- 2021 bajaría de 306.315 t a 289.244 t.
- 2019 apenas cambia porque la entrada fue al final del año.
O lo que es lo mismo, sin los residuos de la Mancomunidad Este, 2020 habría sido el 4º año con menos incineración de la serie 2004-2024, en vez de el 2º con más incineración.
Y esto no es para “defender” a nadie. Es para hacer análisis serio. Porque la propaganda vive de esto: de no explicar el contexto, ni las decisiones, ni la dimensión real de los datos.
MÁS CONTEXTO reciente (para entender de 2022 en adelante): hoy sabemos que se acordó devolver a Loeches las toneladas ME que fueron a vertedero, es decir, 164.993,85 t, a un ritmo de unas 25.400 t/año desde 2022.
Y además, desde 2021 dejan de admitirse residuos de Rivas (~27.500 t/año) y Arganda (~21.000 t/año). Si sumas todo, hablamos de ~73.900–74.000 t/año menos en la cantidad total de residuos que gestiona el PTV. Eso condiciona curvas, titulares y comparaciones.
DECISIÓN ECONÓMICA/OPERATIVA: la que casi nadie menciona. La incineradora tiene costes fijos y lógica industrial. Si la planta existe, hay interés en mantenerla bien cargada para que sea rentable. Y aquí llega la verdad incómoda: lo que se quema no es “basura sin valor”. Según la AAI (2008, datos 2006), lo incinerado incluía mucho papel (32,6%), orgánica compostable (24,5%), plásticos (16,7%), textiles (15,8%), es decir, RECURSOS.
Por eso la incineración es un callejón sin salida: destruye materiales que podrían recuperarse, encarece el sistema y nos deja impactos ambientales y de salud. Y además crea un incentivo perverso: cuantos más rechazos, más “funciona” la planta.
Entonces, ¿cómo comparar gobiernos sin trampas? Con métricas claras y honestas:
- serie larga
- per cápita
- % incinerado
- separar eventos extraordinarios (ME, entradas/salidas) y decisiones operativas.
Y, sobre todo, con objetivos verificables: reducir rechazo, prevenir residuos, reutilizar, separar orgánica de verdad y reciclar bien. Lo demás es comunicación, no política ambiental.

Esto no va de siglas. Va de aire, salud y dinero público. Si te interesa, comparte: cuantos más seamos mirando los datos, menos espacio hay para titulares fáciles.
En el siguiente vídeo, Quique Villalobos nos explica los datos anteriores:
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