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10.020 toneladas más al año para la Incineradora
Información sobre las alegaciones presentadas a la Autorización Ambiental Integrada de la Incineradora de las Lomas del Parque Tecnológico de Valdemingómez en abril de 2024
Incineradora, Valdemingómez
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10.020 toneladas más al año para la Incineradora

Incineradora de ValdemingómezValdemingómez planea incrementar en 10.020 toneladas anuales la basura que va a la incineradora. Nos hemos enterado de esto casi por casualidad, cuando descubrimos que la Unión Temporal de Empresas (UTE) que gestiona la planta de Las Lomas, planea incorporar una nueva línea de tratamiento para una parte de los residuos de la fracción resto que llegan cada día a esta instalación.

Y es que, aprovechando que tenían que renovar la Autorización Ambiental Integrada (AAI) de la planta, la UTE formada por las empresas Prezero Gestión de Residuos, S.A. y Aquambiente Servicios para el Sector del Agua, han incluido en la memoria que deben presentar, una nueva fase de cribado secundario de la materia orgánica de la fracción resto, supuestamente para mejorar su separación.

Según los datos que aportan, tras ese cribado sólo recuperarían 892 toneladas de materia orgánica al año para ser utilizada como fertilizante, lo que supone tan sólo el 2,23% de las 40.000 toneladas de residuos que quieren tratar en este segundo cribado ¡Menuda mejora! Es decir, el 97,77% de residuos restante será destruido, el 25,05% (10.020 t/a) mediante incineración y el 72,72% (29.088 t/a) enviándolo al vertedero. Hasta ahora, todos estos residuos eran enviados, según dice la memoria, a la planta de biometanización de La Paloma. Por tanto, parece claro que el objetivo de este nuevo tratamiento es derivar a la incineradora otras 10.020 toneladas al año, que antes no iban a parar a sus hornos.

¿Y qué consiguen con esto? Desde luego no parece que sea reducir la cantidad de residuos a verter, ya que con este tratamiento la mayor parte de las 40.000 t/a que cribarán tiene por destino el vertedero de Las Dehesas. El fin que persiguen es beneficiar a la UTE que gestiona la planta. Cuanto más residuo incinerado, más beneficios obtiene. Y como desde 2.022 ya no le llegan los residuos de Rivas, Arganda y la Mancomunidad Este, necesitan más combustible para que la incineradora sea rentable.

Siendo lo anterior muy grave para las personas que vivimos en las inmediaciones de la Incineradora de Valdemingómez, no es más que la punta del iceberg de lo que esconde esta vieja instalación y que descubrimos al revisar la memoria de la AAI que la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid ha elevado a información pública y a la que hemos alegado. Vamos a explicarlo detenidamente para que todo el mundo conozca las irregularidades de Valdemingómez, que dista mucho de ser “una de las plantas modelo de reciclajecomo dijo recientemente Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid.

La Incineradora de Las Lomas está funcionando con una AAI caducada

En el Parque Tecnológico de Valdemingómez (PTV) hay varias plantas de gestión de residuos. Cada una de ellas necesita una AAI para poder explotar sus instalaciones, que emite la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. Viene a ser como una licencia de actividad en la que se establecen las condiciones que deben cumplirse para garantizar la protección del medio ambiente y la salud de las personas. Las AAI deben revisarse en el plazo de 4 años desde que se publica el documento de conclusiones sobre las Mejores Técnicas Disponibles (MTD), aplicables a ese sector industrial o cuando las técnicas avanzan y la instalación se queda obsoleta. Las MTD, entre otras cosas, permiten monitorizar el funcionamiento de la instalación y reducir al máximo los daños al medio ambiente (emisiones a la atmósfera y al agua), evaluar la eficiencia energética y, con todo ello, minimizar el riesgo para la salud de las personas.

Para las instalaciones de incineración de residuos, el Documento de Conclusiones de la Comisión Europea se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) del 3 de diciembre de 2019, por tanto el plazo para revisar la AAI finalizó el 3 de diciembre de 2023 y desde entonces la incineradora está operando con la AAI caducada. Es como si un vehículo circulase con la ITV caducada, una gran irregularidad. Pero es que además se ha superado el plazo del procedimiento de revisión de la AAI. El Reglamento de Emisiones Industriales establece en su art. 16.4 que el procedimiento de revisión de la AAI tiene un plazo máximo de seis meses para ser resuelto. Como la documentación sometida a información pública está fechada a partir de mayo de 2023, necesariamente, el escrito por el cual se inició el procedimiento de revisión y el requerimiento al titular para que aportase la documentación preceptiva fue anterior a esas fechas. Por tanto, el plazo de seis meses ya ha transcurrido, lo que debería provocar que el procedimiento se entendiese caducado y, con ello, se debería iniciar de nuevo.

Nosotrxs exigimos que la incineradora de Valdemingómez cese en su actividad hasta que no disponga de una AAI revisada, actualizada según las MTD y aprobada por la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. Es nuestra salud lo que está en juego y no nos parece ni medio normal que la Comunidad de Madrid le permita al Ayuntamiento mantener en funcionamiento una instalación peligrosa sin contar con todas las garantías de seguridad.

Con frecuencia recibimos escritos de respuesta a nuestras reclamaciones en las que se nos dice que la incineradora cuenta con todas las garantías de seguridad y que cumple escrupulosamente la legislación. A la vista está que no es así, como vamos a seguir describiendo.

La UTE ha presentado una memoria falta de documentos

Entre las cuestiones más relevantes detectadas en la documentación de la revisión de la AAI es que la memoria presenta importantes deficiencias.  No queda demostrado que la instalación de la incineradora tenga implantado un Sistema de Gestión Ambiental (SGA), lo que dificulta acreditar el adecuado cumplimiento de la normativa ambiental a la que está obligada. Concretamente, en la Memoria se afirma que la norma ISO 14001 se implantaría en mayo de 2023, previsión que no se ha cumplido, obviamente, al no presentar la certificación correspondiente en la tramitación, que ha sido posterior a esa fecha.

Lo que sí se adjunta entre la documentación es un certificado expedido por Bureau Veritas de posesión de la ISO 9001:2025, pero es que esa norma versa sobre la gestión de calidad, pero no es un Sistema de Gestión Ambiental. Es decir, la UTE tenía que haber entregado un SGA y ha entregado otra cosa, lo que tenían por ahí. Y es que el Sistema de Gestión Ambiental recomendado por el Documento de Conclusiones sobre las MTD es un EMAS (Eco-Management-and-Audit-Scheme).

A lo anterior debemos añadir que, en nuestra opinión, la certificación ISO 14001:2015 no es el Sistema de Gestión Ambiental adecuado para la Incineradora, ya que no asegura el cumplimiento de la normativa ambiental como el EMAS, tan solo asegura un compromiso firme para cumplirla y además no se exige la emisión de una Declaración Ambiental, que es obligatoria en el EMAS.

La memoria carece de un Plan de Gestión de Accidentes

No se incluye un Plan de Gestión de Accidentes que debería formar parte del SGA. El Documento de Conclusiones sobre las MTD establece que el plan de gestión de accidentes debe incluir la configuración y la ejecución de un plan de prevención, detección y control de incendios.

Sirva de ejemplo de la relevancia de esta cuestión el incendio sucedido en la planta de Las Lomas el 15 de abril de 2023, en el espacio donde se acumulan los residuos antes de su transferencia a otras plantas. El lugar  carece de un sistema de extinción de incendios. De haber contado con él, posiblemente el incendio se habría evitado.

La UTE ha presentado una memoria con datos de emisiones incompletos y preocupantes

Por otra parte, la UTE que gestiona la planta Las Lomas ha presentado una documentación incompleta sobre datos de emisiones a la atmósfera de la incineradora en 2022, lo que no permite realizar una comparación satisfactoria como exige el proceso de revisión de la AAI. Concretamente en el Anexo de la Memoria se presentan los resultados de las mediciones puntuales de emisión de contaminantes a la atmósfera de los tres hornos tan solo en marzo y octubre de 2022, cuando deberían haber presentado resultados de mediciones trimestrales.

Esta omisión de datos es sospechosa, más aún cuando los datos que sí facilitan resultan preocupantes por los valores muy altos  de Cloruro de Hidrógeno (HCl) que, aunque son inferiores a los Valores Límite de Emisión (VLE) de la AAI caducada, son superiores a los Niveles de Emisión Asociados a las Mejores Técnicas Disponibles (NEA-MTD). Los NEA-MTD son los rangos de emisión que se obtienen al operar en condiciones normales de funcionamiento cuando se están aplicando las Mejores Técnicas Disponibles (MTD).

Más preocupantes son los altos valores de emisión de los óxidos de nitrógeno NOx, pues todos los valores medidos en marzo de 2022 superan el NEA-MTD de 50 mg/Nm y 7 de 9 de las medidas de octubre de 2022 también superan ese mismo valor. En ambos casos, HCL y NOx son sustancias peligrosas para la salud de las personas y del medio ambiente.

Riesgo de malos olores por almacenar materia orgánica al aire libre

Para ese segundo cribado del que ya hemos hablado, contemplan unos muros de acopio para la materia orgánica, donde se almacenaría la basura al aire libre entre veinticuatro horas y cuatro días, en teoría. Lo que los convierte en potenciales productores de malos olores. Esto es un despropósito teniendo en cuenta el histórico de la planta, en la que ya se acumularon en el pasado restos orgánicos en eras de compostaje. Gracias a nuestra intensa lucha contra los malos olores conseguimos que dichas eras se dejasen de utilizar en 2012, obteniendo así una cierta reducción de la contaminación odorífera del PTV. Llama más aún la atención que se planteen esta medida cuando el Ayuntamiento presume tanto de las mejoras conseguidas gracias a las necesarias y bienvenidas inversiones realizadas en el anterior mandato, relacionándolas erróneamente con los datos de reclamaciones de olores de 2018. Año en el que la principal fuente de mal olor provenía del secado de lodos en La Torrecilla, que no pertenece al PTV. Práctica que también conseguimos que se dejase de hacer gracias a nuestra intervención y a todas esas reclamaciones que ahora el Ayto. usa para compararse.

La experiencia acumulada en más de 15 años de seguimiento de la contaminación odorífera del PTV nos dice que todo lo que no sea confinar la basura en instalaciones cerradas bajo presión subatmosférica controlada, no funciona. ¿Por qué no se hace en Las Lomas lo que ya se ha hecho en el resto de plantas, que han sido confinadas? Esa es la noticia que esperamos y no esto que han presentado que es una descomunal chapuza.

Desde la Mesa por el Cierre de la Incineradora de Valdemingómez, compuesta por Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid, la FRAVM ( de la que formamos parte) y GRAMA recuerdan que la incineradora de Valdemingómez es un punto negro, emisor de sustancias peligrosas: dioxinas y furanos, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y sustancias per y polifluoroalquiladas PFAS.  Así quedó demostrado  en los estudios de biomonitorización realizados en 2021 y 2022, por la fundación holandesa ToxicoWatch y coordinado por Zero Waste Europe.  Por ello, reclamamos un cambio de  modelo en la gestión de residuos basada en la reducción y la reutilización que permita retomar el proyecto de cierre de la incineradora.

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