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Por qué nos oponemos a los residuos de la Mancomunidad Este

Desde hace más de un año se viene especulando con la posibilidad de que los residuos de la Mancomunidad del Este se traigan a Valdemingómez, ante el inminente cierre de su vertedero en Alcalá de Henares y por no haberse terminado el nuevo complejo de Loeches, donde se tratarán en el futuro los residuos de esta mancomunidad.

Debido a la amenaza real de que esta eventualidad se materialice, estamos preparando una posible acción legal que nos defienda. Entre tanto hemos redactado y presentado también un documento de reclamación al Ayto de Madrid, que os invitamos a descargar y presentar por registro en cualquier oficina del 010 o por internet si tenéis certificado electrónico. El texto es un ejemplo que, evidentemente, cada persona puede cambiar a su parecer, y que reúne los principales argumentos para oponernos a esta barbaridad que pretenden. Esperamos ser muchxs vecinxs trasladándole al ayto de Madrid la necesidad de defender a sus vecinxs y que para ello sólo tiene que cumplir el acuerdo de pleno de 20 de diciembre de 2018, por el cual se rechazó la posibilidad de admitir los residuos de la Mancomunidad Este.

En todo este tiempo hemos visto cómo, lejos de acometer el problema con seriedad, el presidente de la Mancomunidad y alcalde de Alcalá, Javier Rodríguez Palacios, pero también la Consejera de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Paloma Martín y todos sus predecesores, han centrado sus esfuerzos en tomar el camino más fácil, esto es, que me lo solucionen otros y fuera de aquí.  La colmatación del vertedero de Alcalá era algo que se sabía desde hace años y ni la Mancomunidad del Este ni la Comunidad de Madrid han diseñado ningún plan de contingencias para esta eventualidad, ningún plan dirigido a la reducción de residuos que alargase la vida útil de su vertedero, no han ejecutado ningún programa de separación de residuos,… es decir, no han llevado a cabo con diligencia sus obligaciones en cuanto a la gestión sus residuos: su labor de vigilancia la Comunidad de Madrid y la propia gestión de los residuos, la Mancomunidad del Este. Y no sólo han tenido años, sino que desde que, en abril del presente año, pidiera por primera vez traer su residuos al PTV, la Mancomunidad del Este ha seguido sin impulsar ningún plan de reducción o separación de residuos, 6 meses más haciendo dejación de su responsabilidad, a pesar de saber que esto podría crear una "emergencia sanitaria".

Y para colmo, como único argumento han empleado la necesidad de solidaridad, intentando tapar su incompetencia. Para ello no han dudado en tildar de insolidarios a Madrid, Vallecas y todxs sus vecinxs, como si Vallecas no llevase décadas acogiendo y gestionando todos los residuos de Madrid, Arganda y Rivas-Vaciamadrid pues, casualmente, esta actividad no se realiza en el norte y oeste de la capital.

Desde su inauguración en 1978, el llamado Parque Tecnológico de Valdemingómez (PTV) ha causado toda clase de molestias y afecciones a la población de los distritos y municipios limítrofes, principalmente a Villa de Vallecas y Rivas Vaciamadrid, pero también a Villaverde, Puente de Vallecas, Usera, Vicálvaro y Getafe. Molestias y afecciones derivadas de su actividad, que podemos resumir principalmente en malos olores, alto índice de circulación de vehículos de gran tonelaje, degradación del paisaje y medio natural, así como problemas y afecciones a la salud, desde que en 1995 entrase en funcionamiento la Incineradora situada en la planta de las Lomas del PTV.


Un reciente estudio epidemiológico y ambiental encargado por el Ayuntamiento de Madrid al Instituto Carlos III reveló que en el Ensanche de Vallecas (distrito Villa de Vallecas) había presencia de dioxinas y furanos en cantidades que triplicaban las encontradas en la calle Montesa (distrito Salamanca), donde se hicieron mediciones para contrastar las muestras recogidas en nuestro barrio. Las dioxinas y furanos son compuestos químicos producidos a partir de procesos de combustión. Estos compuestos son carcinógenos y bioacumulativos y, por tanto, peligrosos para la salud humana.

Las noticias de estos últimos días hablan de un convenio negociado entre Comunidad de Madrid, Mancomunidad del Este y Ayto de Madrid, que ha sido filtrado a los medios de comunicación. En una primera y rápida lectura del convenio, el primer párrafo que nos llama la atención es el siguiente: “Con objeto de cooperar a resolver la difícil situación que atraviesa esta Mancomunidad y evitar el posible perjuicio que ocasionaría a la salud de las personas y al medio ambiente,…” Debe ser que la salud de lxs vecinxs de Vallecas está un escalón por debajo de la salud de lxs vecinxs de la Mancomunidad del Este, algo aún más sorprendente cuando el convenio estaría suscrito por el Ayuntamiento de Madrid que debe velar por el bienestar de su población.  Se nos antoja, además, que el convenio está bastante vacío de contenido e inmensamente simplificado, teniendo en cuenta el, ya de por sí, complejo funcionamiento del PTV. A la vista de este texto tan ambigüo, nos hacemos bastantes preguntas que, no sabemos por qué motivo, nuestro gobierno municipal no se ha hecho o, al menos, no parece haber considerado.

¿Qué supondría la llegada de los residuos de la Mancomunidad del Este a Valdemingómez?  Básicamente que saltarían por los aires todos los planes para la eliminación de los malos olores del PTV y el cierre programado de la Incineradora. Estos planes fueron diseñados basándose en la cantidad de residuos sólidos urbanos (RSU) que llegan en la actualidad al PTV y desde la lógica de reducir progresivamente la generación de residuos como propone la economía circular, no contemplando la eventualidad de recibir los residuos de 31 municipios con una población superior a los 700.000 habitantes. Cantidad que según datos de la propia Mancomunidad del Este se estima en 220.000 toneladas/año de basura sin tratar y sin recoger la materia orgánica o FORS en contenedor separado, como ya se está haciendo en Madrid.

¿Tiene el PTV capacidad para tratar todos los residuos de la Mancomunidad Este? Entendemos que no, porque cuando se diseña una planta de residuos o un complejo como el PTV, se hace pensando en las basuras de la ciudad con un margen de seguridad que contemple picos de producción y posibles crecimientos de población, pero no hasta el punto de suponer cantidades equivalentes a las que se pueden producir en otros 31 municipios. Por tanto, en caso de que esas 220.000 toneladas de residuos mezclados llegasen al PTV, éste tendría que someter sus plantas a un estrés de funcionamiento que podría llevarlas al límite de sus posibilidades ya que, por una parte, las plantas del PTV están diseñadas para tratar un máximo de toneladas y por otra, dichas plantas deben someterse a tiempos de parada periódicos para su mantenimiento. De recibir más residuos podría suponer el colapso en determinados procesos, no pudiendo tratar adecuadamente los RSU recibidos e incluso se podría poner en peligro su funcionamiento, con lo que la supuesta emergencia sanitaria de los municipios del este sería doble, porque habría que sumar la de Madrid con un PTV parado por avería.

¿Qué pasaría con los residuos que no pudiera tratar? La respuesta es igualmente evidente, irían directamente a vertedero sin tratar e incumpliendo: la Directiva UE 2018/851, la Directiva UE 2018/850, la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos, la Estrategia de Residuos de la CAM 2017-2024 y el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Madrid de 20 de diciembre de 2018 por el que se rechazó la recepción de los residuos de la Mancomunidad Este en el PTV.

 En Vallecas no aceptamos los residuos de la Mancomunidad Este pero ¿qué pensaría en el resto de distritos que recogen la basura orgánica de forma separada?¿cómo podría pedir el Ayto. de Madrid a sus vecinos/as que separen sus residuos orgánicos si acepta los residuos de la Mancomunidad Este que se recogen mezclados? La acogida de 220.000 toneladas sin separar podría producir la desmotivación entre lxs madrileñxs, parece difícil que la ciudadanía madrileña se implicase en hacer este esfuerzo ante esta desequilibrada realidad.

Pero aún surgen más preguntas. ¿Se puede acometer la entrada de 220.000 toneladas de basura más en el PTV con el número de recursos humanos y administrativos existentes o sería necesaria la contratación de más personal y servicios? ¿Quién asumiría ese gasto? ¿Sería suficiente la tasa que se pretende cobrar por el vertido? ¿Habría que modificar los contratos existentes con las concesionarias? ¿Habría que modificar las autorizaciones ambientales integradas de las distintas plantas del PTV? ¿Habría que modificar la ordenanza de limpieza de los espacios públicos y gestión de residuos de Madrid? ¿Hay tiempo real para responder a la supuesta emergencia sanitaria a la que alude la Mancomunidad, cumpliendo con las obligaciones legales necesarias para una modificación de funcionamiento como la que se pretende? evidentemente son preguntas retóricas, son tan claras sus respuestas que parece mentira que nos quieran hacer creer que la decisión de traer a Madrid los residuos de 31 municipios se puede improvisar, como si fuera tan sencillo como cambiar en el navegador de los camiones de basura el lugar al que se deben dirigir. Entendemos que en la Mancomunidad del Este, a la vista de su absoluta imprevisión, trabajen de esa manera tan poco profesional, pero Madrid no puede someterse a esa dinámica chapucera ni a esas urgencias. Y, por supuesto, no debe caer en la trampa de atender las necesidades ajenas por emergencia. No estamos hablando de un incendio forestal, no se trata del colapso de un edificio, ni de unas lluvias torrenciales. Estamos tratando con el resultado de no hacer nada en los últimos 10 años por tener una gestión adecuada de los residuos de todo un territorio en el que viven más de 700.000 personas.

La Mancomunidad del Este asegura que sus residuos no serán incinerados. ¿Es creíble esta afirmación? No, no es sostenible y de incluirse en el convenio a firmar por parte del Ayto. de Madrid se estaría incurriendo en una falsedad consciente, toda vez que el PTV, si pudiera asumir esa gran cantidad de residuos añadidos, tendría que hacerlo utilizando al máximo todas sus instalaciones, no pudiendo dedicar una línea o varias concretas y diferenciadas para el tratamiento exclusivo de los residuos de la Mancomunidad del Este. Solamente tratando por separado estos residuos sería posible controlar que ninguno de los rechazos generados en los triajes y demás procesos de pretratado de los RSU, sería llevado a valorización energética mediante incineración. Al tener que compartir plantas con los residuos que se tratan habitualmente en el PTV, los residuos del Este se mezclarían con los demás, contribuyendo proporcionalmente a los rechazos que son incinerados. Más allá de la credibilidad de la afirmación sobre la no incineración de las basuras de la mancomunidad, el problema principal no es realmente este. En los estudios realizados para la realización del proyecto de cierre de la incineradora ha quedado demostrado que para poder conseguir la reducción de la incineración al 50% en 2022 y su cierre definitivo en 2025 es necesario, entre otras cosas, reducir la cantidad de basura que entra en el PTV, así como la recogida separada de la materia orgánica para reducir los rechazos. Con la llegada de 220.000 toneladas más de basura, ninguna de estas dos premisas va a poder cumplirse, por lo que el cierre de la incineradora se halla en serio peligro y con ello nuestra salud.

Se dice en el convenio que Madrid podrá verter la misma cantidad de residuos en el vertedero de Loeches cuando esté terminado. Existen demasiadas incertidumbres en esta afirmación. ¿Cuándo se finalizará el vertedero de Loeches? Se dice ahora que en 12-18 meses, a pesar de que se comenzó diciendo que entraría en funcionamiento en unos pocos meses, como también se decía que la instalación estaría finalizada antes de que el vertedero de Alcalá se colmatase, es decir, en abril de este año (que fue la primera fecha de colmatación que se manejó). Por tanto, la construcción del vertedero de Loeches lleva un retraso de 24 meses. ¿Pueden el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid estar seguros de que no volverá retrasarse otros dos años más? evidentemente no, lo cual genera una inseguridad jurídica tremenda, que supone un altísimo riesgo para la ciudad de Madrid firmar un convenio con la Mancomunidad del Este y no con el Ayto de Loeches, donde se está construyendo la planta de tratamiento de RSU y donde se supone que en un futuro indeterminado se llevarían cantidades equivalentes de RSU desde Madrid para compensar las recibidas en Valdemingómez. Conociendo la oposición del municipio del Corredor del Henares a dicha planta ¿Cómo se puede garantizar que dicha instalación llegará a entrar en funcionamiento? ¿Cómo se puede tener garantías que las cláusulas del convenio podrán cumplirse? evidentemente no se puede.

Por otra parte, ¿es equiparable la basura que entraría en Valdemingómez a la que entrará en Loeches? La respuesta es no. La basura de Madrid va separada y su tratamiento y posterior gestión es mucho más sencilla. Admitir los residuos del Este supondría poner en alto riesgo el futuro de la gestión de los residuos de Madrid.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Madrid debe considerar el precedente que se crearía al admitir los residuos de la Mancomunidad del Este. Al vertedero de Pinto le queda muy poco para colmatarse, ¿qué pasará cuando esto ocurra? ¿Tendremos los/as vecinos/as de Madrid que ser “solidarios/as” de nuevo?

Vamos acabando con uno de los argumentos más peregrinos que ha empleado desde el principio Javier Rodriguez, al que parece haberse sumado Martínez Almeida, por lo que hemos leído hoy en la prensa. Según ellos, el anterior gobierno municipal  no puso pegas a admitir los residuos de Arganda del Rey y Rivas-Vaciamadrid por la sintonía ideológica con los gobiernos de estos municipios. Llama la atención que a ambos se les haya pasado por alto que Arganda del Rey ha estado gobernada desde el mandato anterior por Guillermo Hita Téllez, del Partido Socialista Obrero Español, es decir, el mismo partido de Javier Rodríguez. Así como que el acuerdo para traer sus residuos a Madrid data de varias décadas atrás, habiendo gobernado dicha ciudad desde 1995 hasta hoy el Partido Popular en cuatro ocasiones. El argumento no parece sostenerse. Vamos con el caso de Rivas, recordemos, nuestra ciudad estuvo vertiendo en Rivas-Vaciamadrid durante muchos años antes de la puesta en marcha del PTV en 1978. Tras la apertura del hoy clausurado primer vertedero de Valdemingómez, Rivas empezó a traer sus residuos a Madrid a la vez que cerraba el suyo. Durante la mayor parte de los años en los que gobernó Madrid el Partido Popular, el municipio ripense siguió trayendo sus residuos a Valdemingómez, independientemente del signo político de sus gobiernos municipales. En el último gobierno con mayoría absoluta del PP, Rivas-Vaciamadrid negoció una merma de la tasa de vertido por considerar que existía una deuda histórica entre Madrid y Rivas, máxime cuando este municipio vecino había costeado de sus propios fondos la descontaminación de aquel vertedero de Madrid, sobre el que hoy se levanta el auditorio Miguel Ríos. A lo que hay que añadir que Rivas, especialmente la zona de Covibar, sufre los "efluvios" y emisiones del PTV más aún, si cabe, que el propio Ensanche de Vallecas. Aquella desavenencia se resolvió llevando sus residuos a Alcalá de Henares sin haber desistido en su reclamación, que es atendida por el Ayto. de Madrid en el anterior mandato. Sea como fuere, lo que parece evidente es que si Madrid ya acoge los vertidos de Arganda y Rivas, nuestra cuota de solidaridad está sobradamente cubierta como para que se nos pida asumir más.

Todo lo anterior expone los distintos problemas que podrían generarse de admitir y tratar los residuos de la Mancomunidad Este en el PTV. Problemas de los que se derivarían automáticamente distintas afecciones a los/as vecinos/as de Villa de Vallecas vulnerando el derecho a la vida y a la integridad física, derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio, e igualmente el derecho reconocido en el art. 8.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Por todo ello, le pedimos al Ayto de Madrid, que defienda nuestros derechos mediante la tutela de los derechos fundamentales mencionados anteriormente y atienda a las siguiente reivindicaciones:

  1. Que el Ayuntamiento de Madrid respete la decisión del Pleno de 20 de diciembre de 2018, de rechazar la llegada de residuos de la Mancomunidad del Este al PTV, y ello en defensa de la salud de los/as vecinos/as de la ciudad de Madrid.
  2. Que el Ayuntamiento de Madrid haga públicos los informes técnicos que estén utilizando para avalar la viabilidad de admitir los residuos de la Mancomunidad del Este en el PTV.
  3. Que el Delegado de Medio Ambiente y Movilidad del Ayto. de Madrid convoque al vecindario de Villa de Vallecas y en un acto público se comprometa y dé garantías de que defenderá los intereses de la ciudadanía madrileña, rechazando la admisión de los residuos de la Mancomunidad del Este.

 

 

Etiquetas: Valdemingómez, residuos

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